La industria del casabe aporta alrededor de RD$300 millones anuales a la economía y genera empleo y actividad productiva en comunidades rurales de la Línea Noroeste.
Santo Domingo.- La industria del
casabe dominicano atraviesa en 2026 uno de sus momentos más complejos, debido a
la escasez de yuca amarga, principal materia prima para su elaboración, y al
incremento de los costos de producción, una situación que ha provocado la paralización
total o parcial de cerca del 80 % de las fábricas procesadoras de Monción, de
acuerdo con datos reportados por la Asociación de Casaberos de Monción
(Asoprocamon) y recopilados por el Observatorio Gastronómico de la Fundación
Sabores Dominicanos (FSD).
La situación
representa un desafío para un sector que ha convertido a República Dominicana
en un referente internacional en la industrialización y comercialización de
este alimento de origen taíno, con presencia en mercados de Estados Unidos,
Europa y Latinoamérica.
Según los datos
recopilados, la reducción en la disponibilidad de yuca amarga se suma a una
marcada disminución de la mano de obra agrícola en las zonas productoras,
factores que han reducido la oferta de materia prima y elevado considerablemente
los costos para las pequeñas y medianas empresas familiares dedicadas a la
elaboración de casabe, particularmente en la Línea Noroeste.
Un problema que
comenzó en el campo
El origen de la
actual crisis de abastecimiento está vinculado, entre otros factores, al
desincentivo de los productores agrícolas durante períodos anteriores de
abundancia, cuando los bajos precios de la yuca redujeron la rentabilidad del
cultivo y provocaron el abandono progresivo de algunas áreas de producción.
La consecuencia se
refleja ahora en una menor disponibilidad de yuca amarga y en mayores
dificultades para que las casaberas mantengan una producción estable, sus
costos bajo control y el cumplimiento oportuno de sus compromisos comerciales.
Ante este
escenario, productores y procesadores han solicitado el respaldo del Poder
Ejecutivo, así como mecanismos de financiamiento preferencial a través del
Banco Agrícola, con el propósito de recuperar la producción de la materia prima
y garantizar la sostenibilidad de la industria.
INDOCASABE: una
respuesta institucional para el sector
En este contexto, el 2026 también marca avances hacia la
institucionalización del sector con el proyecto de ley que crea el Instituto
Dominicano del Casabe (INDOCASABE), entidad que busca impulsar, organizar y
fortalecer la producción y comercialización del casabe, así como enfrentar
desafíos como el abastecimiento de yuca amarga.
La iniciativa contempla ampliar las zonas de cultivo de
esta variedad, tradicionalmente concentradas en Monción, Santiago Rodríguez,
hacia otros territorios con potencial productivo, mediante acciones de
mecanización, asistencia técnica, financiamiento y planificación.
Según informaciones recopiladas por el Observatorio
Gastronómico Dominicano, la industria del casabe aporta alrededor de RD$300 millones anuales a la economía
y genera empleo y actividad productiva en comunidades rurales de la Línea
Noroeste.
Más que un
alimento: identidad y oportunidad gastronómica
Para la Fundación
Sabores Dominicanos, el desafío trasciende la disponibilidad de materia prima.
El casabe constituye un producto con profundas raíces en la historia y la
identidad gastronómica dominicana y, al mismo tiempo, representa una
oportunidad para continuar desarrollando productos con mayor valor agregado.
La industria ha
demostrado capacidad para innovar y llegar a mercados internacionales con
diferentes presentaciones, incluidas propuestas gourmet, mientras el casabe
continúa formando parte de la alimentación cotidiana y de la tradición
culinaria dominicana.
Esta combinación
de patrimonio, producción agrícola, industria, gastronomía y comercio exterior
convierte al casabe en un producto estratégico para el país.
Un patrimonio
reconocido por la UNESCO
El valor cultural
de esta tradición también trascendió las fronteras nacionales. Los
conocimientos y prácticas tradicionales para la elaboración y el consumo del
casabe fueron inscritos en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural
Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO, como resultado de una candidatura
multinacional presentada por República Dominicana, Cuba, Haití, Honduras y
Venezuela.
La declaratoria
reconoce los conocimientos transmitidos de generación en generación
relacionados con el cultivo de la yuca amarga, su procesamiento y elaboración,
así como las prácticas sociales y culturales vinculadas al consumo del casabe.
Este reconocimiento internacional refuerza la necesidad de preservar no solo el
producto terminado, sino también toda la cadena que hace posible su existencia:
los agricultores, las comunidades productoras, las casaberas, los conocimientos
tradicionales y las prácticas gastronómicas asociadas.
El reto: preservar
el liderazgo
La actual escasez de yuca amarga pone de manifiesto que el liderazgo internacional alcanzado por el casabe dominicano requiere de una cadena productiva sólida y sostenible.
Garantizar la
rentabilidad de los agricultores, recuperar la producción de la materia prima,
fortalecer a las casaberas y promover la innovación y transformación del
producto son desafíos fundamentales para evitar que una coyuntura de escasez se
convierta en una amenaza estructural para la industria.
Desde la
perspectiva del Observatorio Gastronómico de la Fundación Sabores Dominicanos,
el momento actual plantea una oportunidad para mirar el casabe no solo como un
alimento tradicional, sino como un activo cultural, agrícola, gastronómico y
económico que puede seguir proyectando la identidad dominicana en los mercados
internacionales.

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