Por Mario Antonio Lara Valdez
Algunas veces somos testigos del
nacimiento y partida de seres humanos que llegaron a esta tierra sencillamente
a dejar frutos dulces, sonrisas, abrazos cariñosos y momentos inolvidables para
sus padres, abuelos, primos, tíos, familiares, amigos, pero en este caso la
sociedad dominicana siempre lo recordará porque logró representar como atleta
de alto rendimiento y ganar medallas de oro en diversos eventos de natación
nacionales e internacionales.
La Selección Nacional de Natación de
la República Dominicana, Lucas Amin Ega Díaz, logró plasmar desde su llegada
amor incondicional en el corazón de sus padres, hermana, familiares y amigos. Y
esa sonrisa especial que lograba abrazos cariñosos de sus abuelos ya en este
momento juntos en el cielo.
Qué difícil es escribir desde la
memoria y ese sentimiento que comienza desde ese corazón arrugado y lastimado
por las lágrimas de solo recordar ese niño educado, cariñoso y siempre
acompañado por sus padres que lograron verlo triunfar como campeón, capitán de
equipo así como selección nacional.
Los abuelos de Lucas en estos momentos
garantizan que están recibiéndolo en un abrazo fuerte lleno de amor como era el
plano terrenal, y lo digo porque su abuela Rosario siempre motivó a niños,
adolescentes, adultos a ser mejores personas, dejando una tierra fértil porque
siempre estuvo abonada con ese sentimiento sublime e incondicional que es el amor
solidario.
Lucas Ega Díaz sigue nadando y
sonriendo, aunque tus padres, hermana, familiares y amigos estamos con
lágrimas, pero debes estar sonriente como siempre te vamos a
recordar.
El tiempo pasa, claro que sí, es
necesario que siga su proceso, pero también jamás podremos olvidar esos
momentos especiales con nuestros ángeles.


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